Camino de Santiago – Triacastela a Sarria

Estimados lectores:

Hoy ha sido la segunda etapa de esta aventura. He aprovechado para dormir un poco más y levantarme a las 7:00, pues la ruta de hoy es más corta y el tiempo es frío. Al salir del hostal hacía 11 grados. Una buena temperatura para comenzar.

Como ayer, comienzo solo y disfruto del paisaje. La lío nada más comenzar porque quería tomar la ruta de los Salmos, pero no veo el letrero desde la dirección por la que vengo y voy por la corta. Son 5 kilómetros menos, pero me da rabia. Otra vez será.

Durante mi trayecto conozco un chico de Argentina, se llama Diego y hablamos un montón durante el trayecto. Me explica que ha trabajado en Irlanda del Norte y ahora en Barcelona. Es introvertido, como yo. En ese momento tengo mi tercera revelación durante el viaje y me doy cuenta de que suelo atraer a personas introvertidas, con las que parece que tengo una conexión especial.

 

Llegamos a Sarria en tiempo récord y nuestros caminos se separan. Voy al albergue que había reservado el día anterior y me toca compartir habitación con gente que no conozco. Hago de tripas corazón y me instalo en la cama de arriba. Salgo y me voy al casco viejo de la ciudad, donde como en la plaza de la Constitución enfrente de La Casa do Consello (Ayuntamiento). Acabo y voy a dar un paseo, voy al albergue y me compro una concha típica del camino. Lavo la ropa y me voy a la piscina a relajarme, donde me encuentro a Diego y le explico acerca de mis libros. Muestra interés y me anima a escribir.

Después de la piscina, me siento renovado. Voy a cenar algo cerca del río y me encuentro con los dos chicos murcianos que tocan la guitarra. Me ven a lo lejos, se alegran de verme y me acompañan en la cena. Me voy temprano al hostal, pues estoy cansado y quiero dormir. Aprendo que en estos tres días que llevo fuera de casa he ido aprendiendo cosas sobre mí que no conocía. Mañana tengo la intención de hacer el camino solo, pero me siento con más ganas de conectar con la gente y seguir haciendo amistades. Espero una cuarta revelación.

Espero que os haya gustado esta entrada.

 

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El poder de los introvertidos

Estimados lectores:

Por fin veo la luz al final del túnel. Llevo desde septiembre inmerso en mi Trabajo de Fin de Grado. Apenas he tenido tiempo para leer y aún menos, escribir.

Por fortuna, he podido encontrar algunos libros interesantes durante estos meses además de los requeridos para mi disertación. Uno de ellos, lo encontré por casualidad durante mis vacaciones en Nueva York. Visitaba la ciudad durante el frío mes de noviembre. Recorríamos las avenidas cercanas a Times Square hasta que llegamos a Bryant Park. Allí había una pista de hielo (más grande que la del Rockerfeller, por cierto), donde los neoyorquinos se deleitaban patinando en círculos.

Al lado se encontraba la biblioteca pública. Cuando tuvimos la oportunidad entramos a visitarla. Como no, acabé entrando en una tienda de libros y allí estaba esa obra que me llamó la atención desde que vi la portada a lo lejos.

El libro se titula Quiet: The Power of Introverts in a World That Can’t Stop Talking, de la autora Susan Cain. Al leer de qué trataba me di cuenta de por qué sentí que contenía algo especial. Le tomé una foto y adquirí la versión ebook en Amazon. En cuanto empecé a leerlo, comprendí muchas cosas sobre mí mismo y sobre el funcionamiento del mundo.

Una de las razones por las que me llegó tanto al alma fue descubrir, entre otras cosas, por qué escribo o por qué me comporto de una u otra manera. Me explico. Me considero y me consideran introvertido. Ese podría ser uno de los motivos por los que me gusta escribir. Según este libro, los que somos así nos expresamos mejor por escrito. También disfrutamos de la soledad y solemos vivir dentro de nuestra cabeza.

Además de cosas que ya sé, pues soy así, lo que más me gusta es el análisis que hace este ensayo sobre nuestra forma de pensar. Somos un tipo de persona más reflexiva, que se plantea cuestiones más profundas y percibe aspectos que los extrovertidos no. Con esto no quiere decir que seamos más inteligentes, ni mucho menos. Solo nos comunicamos de manera diferente.

Al principio me sentía terrible por querer pasar buena parte de mi tiempo libre en soledad. Me sentía antisocial. De hecho, hay gente que me acusa de serlo y sí, lo soy a veces, pero pasar tiempo de calidad es para nosotros vital, pues es cuando solemos recargar nuestras energías. Lo peor de todo es que vivimos en una cultura en la que ser así está castigado socialmente. Nos consideran bichos raros, por así decirlo. No lo somos, ni mucho menos y gracias al libro de Susan Cain he podido entender que no hay nada raro en nosotros, ni nada malo.

Y sí, amigo o amiga mía, si te sientes como yo, piensa que no eres un bicho raro ni nadie a quien atosigar. Disfruta de tu tiempo a solas después de ver a tus amigos y date el capricho de sentir el silencio cuando lo necesites. Nuestra misión en el mundo es ver, sentir, notar y reflexionar sobre aquellas cosas que los demás no perciben. Disfruta de escribir o de ver una película un sábado por la tarde en tu casa cuando lo necesites y no te sientas mal por ello.

Si queréis saber más de este libro, podéis consultar su página web y autora:

https://www.quietrev.com

Espero que os haya gustado y que algún día podáis leerlo.

Un abrazo.