Camino de Santiago – Triacastela a Sarria

Estimados lectores:

Hoy ha sido la segunda etapa de esta aventura. He aprovechado para dormir un poco más y levantarme a las 7:00, pues la ruta de hoy es más corta y el tiempo es frío. Al salir del hostal hacía 11 grados. Una buena temperatura para comenzar.

Como ayer, comienzo solo y disfruto del paisaje. La lío nada más comenzar porque quería tomar la ruta de los Salmos, pero no veo el letrero desde la dirección por la que vengo y voy por la corta. Son 5 kilómetros menos, pero me da rabia. Otra vez será.

Dear readers,

Today it has been the second stage of this adventure. I took the chance to sleep a bit more and wake up at 7:00 a.m., since the route of today is shorter and weather is cold. At the beginning of the route the temperature was 11 degrees celsius which is perfect to start.

Like yesterday, I start alone and I enjoy the landscapes. I screw it up in the beginning because I wanted to follow the route of Los Salmos, but I cannot see the sign from the way I come from and take the shortest one. It is five kilometers less, but it enfuriates me. Another time.

Durante mi trayecto conozco un chico de Argentina, se llama Diego y hablamos un montón durante el trayecto. Me explica que ha trabajado en Irlanda del Norte y ahora en Barcelona. Es introvertido, como yo. En ese momento tengo mi tercera revelación durante el viaje y me doy cuenta de que suelo atraer a personas introvertidas, con las que parece que tengo una conexión especial.

On my way I meet one guy from Argentina. His name is Diego and we talk a lot along the way. He tells me he has worked in Northern Ireland and now in Barcelona. He is an introvert, just like me. Then I have my third revelation and I learn that I attract introverted people, with whom it seems that I have a special connection.

Llegamos a Sarria en tiempo récord y nuestros caminos se separan. Voy al albergue que había reservado el día anterior y me toca compartir habitación con gente que no conozco. Hago de tripas corazón y me instalo en la cama de arriba. Salgo y me voy al casco viejo de la ciudad, donde como en la plaza de la Constitución enfrente de La Casa do Consello (Ayuntamiento). Acabo y voy a dar un paseo, voy al albergue y me compro una concha típica del camino. Lavo la ropa y me voy a la piscina a relajarme, donde me encuentro a Diego y le explico acerca de mis libros. Muestra interés y me anima a escribir.

We get to Sarria in record time and we go into separate ways. I go to the hostel I booked the day before and I see that I have to share room with people I do not know. I have no other option than to accept. I decide to sleep on the upper bed. I go out and I go to the city’s downtown, where I have lunch at Plaza de la Constitución in front of the city hall. I finish and go for a walk, go to the youth hostel and buy a pilgrim’s shell. I go to the swimming pool where I meet Diego and tell him about my books. He shows interst and he encourages me to keep writing.

Después de la piscina, me siento renovado. Voy a cenar algo cerca del río y me encuentro con los dos chicos murcianos que tocan la guitarra. Me ven a lo lejos, se alegran de verme y me acompañan en la cena. Me voy temprano al hostal, pues estoy cansado y quiero dormir. Aprendo que en estos tres días que llevo fuera de casa he ido aprendiendo cosas sobre mí que no conocía. Mañana tengo la intención de hacer el camino solo, pero me siento con más ganas de conectar con la gente y seguir haciendo amistades. Espero una cuarta revelación.

Espero que os haya gustado esta entrada.

After the swimming pool I feel renewed. I go to have dinner near the river and I run into the two guys from Murcia that play guitar. They spot me from far, they look happy to see me and they sit with me at the table. I go soon to the hostel, since I am tired and I want to sleep. I learn that in these three days out of home I have been learning things about me that I did not know about. Tomorrow I have the intention of doing the way alone, but I feel more in the mood to connect with people and keep making new friends. I am expecting a fourth revelation.

I hope you enjoyed this post.

Have a nice day

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Camino de Santiago – Pedrafita a Triacastella

Estimados lectores:

Después de estas semanas de cambios en mi vida, he emprendido el primer viaje en esta nueva vida: El Camino de Santiago; experiencia en soledad que necesito para convertirme en quien quiero ser, en quien debo ser.

Siempre fue un sueño que quise cumplir y, ahora que puedo, he cogido mi mochila y salido a la aventura el 11 de agosto, tomando un tren desde Barcelona hasta Ponferrada y de allí, un bus a Piedrafita donde pernocté.

Dear readers,

After some weeks of changes in my life I started the first journey in my new life: El Camino de Santiago, an experience in solitude that I need to turn in the person I want to be, in who I must be.

This has always been a dream that wanted to make true and now that I can, I grabbed my backpack and started this adventure on the 11th August, taking a train from Barcelona to Ponferrada and from there, a bus to Piedrafita where I spent the night.

12 de agosto

12th August

Me despierto a las seis de la mañana, me despido de dos chicos que conocí anoche y me voy a O Cebreiro, donde comienzo oficialmente el camino. Hace 11 grados y para variar voy en manga corta. Pero tengo experiencia en el trail running y sé que pronto entraré en calor. No me equivoqué.

Al cabo de media hora, tengo mucha hambre. Quise desayunar en el albergue pero estaba cerrado. Por suerte, sé que el cuerpo tiene reservas de grasa que utiliza para consumir energía y sé que voy a sobrevivir. Lo malo es que hace frío y el metabolismo se acelera. Rápidamente me entra la sensación de fatiga que mitigo con almendras.

I wake up at 6 a.m., I say good-bye to the guys that I met last night and head O Cebreiro, where I oficially start my way. The temperature is 11 degrees celsius and as usual I am wearing a t-shirt with short sleeves, but I have experience in trail running and I know that I will warm up soon. I was not wrong.

Thirty minutes later I am starving. I want to have breakfast at the hostel but I was closed. Fortunately, I know that the body has enough fat reserves to use to consume energy and that I can survive. The problem is that it is cold and that makes metabolism to speed up. Soon I have the feeling that I am getting tired and I eat almonds to keep going.

A las ocho y media de la mañana encuentro un mesón. Hay peregrinos de distintos países. Me tomo una tostada con mantequilla y café con leche. Recargo mi energía y continúo y tengo mi primera revelación: puedo con esto. Me doy cuenta de que pese al mochilón, puedo caminar a un ritmo rápido y con buena resistencia. Reparo en que al haber sido corredor de montaña, mis articulaciones son fuertes y resisten el camino, teniendo en cuenta que al correr es como si el peso del cuerpo se llegara a triplicar en los impactos. El camino tampoco es que sea complicado, pero andar más de 20km no es broma.

Continúo y disfruto de los paisajes gallegos.

At 8:30 a.m. I spot a bar. There are pilgrims from different countries. I order a toast with butter and coffee with milk. I recharge my energy and I get my first revelation: I can with this. I realize that despite the backpack I can walk fast and with good endurance. I get to the conclusion that this is due to my experience as a trail runner, since my bones are strongs and can resit the way, keeping in mind that when you are running the impact on your knees, ankles, feet and lower back is higher, since it is as if you weighed three times your normal weight. Anyway, the way is not very complicated, but walking 20 km is no joke. I continue enjoying the Gallician landscapes.

Me aburro en una parte del camino. No hay tanta gente como me esperaba, pero es mejor así, nadie me molesta. La sensación es como cuando salgo a correr. Caminar me ayuda a meditar y es una forma de ubicarme, así como sanar heridas internas.

Hacia la una del mediodía llego a Triacastela, etapa superada. Hay muchos peregrinos que ya han ocupado varios albergues. Por suerte, ya había reservado uno que me ha salido caro. Pero a partir de ahora reservaré con más antelación para ahorrar sorpresas.

Voy a comer y pruebo el caldo gallego. No estaba mal pero esperaba más. En cambio, el vino de la casa es estupendo y me bebo la botella entera. Me encuentro con los murcianos, pero tengo mucho sueño, estoy cansado y el vino no ayuda. Voy al hostal y duermo dos horas.

I get bored in a part of the way. There are not so many people as I expected, but it is better this way. No one bothers me. What I feel is like when I go for a run. Walking helps me meditate and it is a way of finding myself, as long as to heal inner wounds.

Around 1 p.m. I arrive at Triacastela and I finish this stage. There are many pilgrims that have already occupied several hostels. Luckily, I had booked a hostel which is a bit expensive. From now on I will book something in advance to avoid surprises.

I go to have lunch and I try “caldo gallego”. It was not bad but I was expecting more. However, the wine is great and I drink the whole bottle. I run into the guys from Murcia, but I am exhauted, I want to sleep and the wine does not help. I go to the hostel and sleep two hours.

Despierto casi a las siete de la tarde. Bajo al pueblo y hago fotos de lo que veo. No es un lugar muy grande, así que acabo rápido. La igrexa de Santiago de Triacastela me parece preciosa. Fantaseo con una boda y me voy.

I wake up around 7 p.m. I go downtoan and take pictures of everything I see. It is not a big place, so I finish soon. The Church of Santiago of Triacastela looks beautiful. I daydream with a wedding and leave.

Voy a cenar a un bar cuyo letrero me hace gracia, pues aseguran poder hablar cualquier idioma con señas. Me encuentro de nuevo con los murcianos, que venían de misa. Se quedan a cenar conmigo y descubro que son cantantes. Los escucho y tengo otra revelación.

I go for dinner in a bar whose sign makes me laugh, since they ensure they can talk any language with signs. I run again into the guys from Murcia, that came from the church. They stay with me for dinner and I learn they are singers. I listen to them and have another revelation.

Los grabo mientras cantan una canción de cumpleaños para un amigo suyo. Uno de ellos toca la guitarra, aunque para el viaje se llevan una «miniguitarra». Luego le dedican una canción a una familia de al lado y después fueron a cantar frente a un restaurante. No me quedo. Me despido y voy al hostal. Medito sobre lo aprendido y decido que tengo que seguir su ejemplo y focalizar mi pasión por la escritura en eso, en pasión, y olvidarme de querer convertirme en un best-seller, porque sé que si me olvido de disfrutar con lo que hago, fracasaré.

Escribo esta entrada y me voy a dormir. Buenas noches.

I record them while they are singing a birthday song to a friend of theirs. One of them plays guitar. However, he carries a small guitar due to the trip. Afterwards, they sing a song to a family who was sitting next to us and go to another restaurant to keep singing. I do not stay. I say good-bye and go to the hostel. I meditate about all the learnings and I decide that I have to follow their example and focus my passion for writing on just that, on the passion, and forget becoming a best-seller, since I know that if I forget enjoying what I do, I will fail.

I write this post and go to sleep. Good night.

Decisions

Dear Readers,

One month ago I had to take a really hard decision which required a huge sacrifice: breaking a person’s heart. On what grounds? I do not have to reveal them. Everyone has his or her reasons by taking a decision and we are no one to judge them.

In 13 Reasons Why, Hannah Baker showed us how harmful rumours and judgment can be. What looks like a childish game can end up in a person killing herself. And that is what I am living right now.

Before deciding, I meditated for a long time about the consequences. No matter how much I thought about it. Judgment is always there ready to strike back and treat me as if I had committed a crime.

However, life taught me many thinks. I recognise that there is a long way ahead of me, a long way of going through hard situations which will require all my strength to endure them and making more undesirable decisions.

But I learned that this is life.

And rumours are there, haunting me from every corner. I heard many things behind my back: that I have an affair, that I am a coward, that I am crazy, that I do not know what I want in my life, that I am making choices because of someone else that is manipulating me…

Bullshit!

I have to say that I am grateful. Some time ago I would care about that. I would even feel terrified and not sleep at nights, but now I do not even give a damn. I walk among these people and stare at those backstabbers in the eye without flinching, and more importantly, without judging them. I do not hate them. I do not even feel pity for them. No hard feelings. It is just, I do not feel guilty and I feel brave and loyal to myself.

Because I have learned how to respect myself. End of story.

And that it feels incredibly good, not to flinch, not to be a coward, not to be affected by these rumours that say that I am the biggest pig and cruel man in the world.  My heart is not pure, of course, but it is not evil. And thanks to these learnings, I am capable of not wishing killing myself as Hannah Baker did in 13 Reasons Why. Ok, there is no need to be so dramatic. At least I will not end up in a depression.

What’s the next step? Keep growing, because I need to grow up in many areas and getting more mature to face those who want to take advantage of me, of my skills and my personal situation. But all requires patience. As I usually say, everything at the right time and, at the right time, I will learn (I hope it is soon and not too late).

In the meanwhile, while others are talking shit about me, I keep on focusing on my goals, on my upcoming adventure to new lands. Because despite the rumours, I keep on working to reach my goals. I am not waiting for anyone. Not anymore.

I keep on walking on this 1.000 miles journey in which I am, as Lao-Tsé suggests. Those who are true to me, will stand by side despite the distance. So will I with them.

I hope you liked this entry.

Sincerely,

 

Jorge Ruiz

 

¿Hablamos de verdades?

Estimados lectores:

Hace más de un mes y medio que no escribo nada en este blog. Lo sé. No tengo excusa. ¿O sí? ¿Por qué tengo que dar explicaciones?

Otra vez me encuentro en una de esas fases de la vida en las que todo vuelve a cambiar deprisa. Esta vez ha sido por un cambio de trabajo. No es que donde trabajase estuviese mal. Al contrario. Vivía en mi zona de confort: buen horario, buenos compañeros, gente… Sin embargo, me notaba vacío y decidí que era buen momento de cambiar, así que, mientras escribo mis novelas, di el salto a otro a lugar. ¿Cómo me irá? No lo sé. Quizás dure un mes, dos, un año o toda mi vida. Quizás mañana llegue y me den largas, o quizás encuentre la felicidad. ¿Qué más da? Los pensamientos son demasiado complicados. Lo mejor es vivir el presente y ya está.

Este mes he viajado por Alemania. Aún me quedan unos cuantos viajes más. El proyecto consiste en una migración. Las actividades que se realizan en un lugar se transferirán a otro centro. Esto quiere decir que la gente que trabaja allí perderá su trabajo. Ni bueno, ni malo. Solo una decisión empresarial para mantener la competitividad en el mercado. Una decisión que respeto mucho porque si yo fuera empresario también lo haría.

El mundo cambia constantemente. Nunca prestamos importancia a lo que pasa a nuestro alrededor. Sin tomar consciencia de las cosas, cuando nos paramos a pensar nos damos cuenta de cómo llega a cambiar todo tan deprisa. Pero hay cosas que no cambian: los grandes males.

Llevo un mes pensando en esto. Cuando me paro y observo el mundo a mi alrededor, me doy cuenta de que todo cambia menos la existencia de estos grandes males.

¿A qué me refiero?

Cuando empecé a escribir, quería crear historias de crítica social para ayudar a la gente a despertar, a tomar consciencia de lo que pasa alrededor. Comencé con Encadenado, y escribí la historia de Víctor, una persona con una baja autoestima que vive una vida que no desea. Luego escribí La Daga, la historia de Patricia, una periodista justiciera que se enfrenta a la corrupción. Actualmente escribo otro libro, continuación de La Daga, en el que se pone de manifiesto cómo se destruye una sociedad por estos males a los que me refiero.

En Encadenado se trató la zombificación social, la falta de autoestima, el abuso de poder que hacen algunos empresarios. En La Daga, el machismo, la falta de responsabilidad social, los traumas y también el abuso de poder. En mi tercer libro, otros males surgirán. Y así sucesivamente.

Siempre me he sentido atraído por este tipo de historias. No me suelo sumar a los retos literarios de leer no sé cuántos libros al año, pero suelo escoger aquellos que me ayudan a pensar. La desgracia, en mi opinión (y no tiene porque ser la verdad), es que la literatura moderna, el cine, la música, etc., solo busca entretener y no enseñar. Vale, admito que muchos libros contienen mensajes que ayudan a despertar, pero los temas centrales que contienen tienen como objetivo entretener y vender. Me aburre leer una historia romántica que ya sé cómo acabará. Quiero toma de consciencia. Y la necesito como el aire que respiro.

Cuando voy a la libreria, no solo me encuentro este tipo de literatura. También pasa con los libros de no-ficción. Las estanterías se llenan de libros de dietas milagros, de programa de entrenamientos milagro, y de pensamiento positivo que te prometen que si cambias tu manera de pensar también ocurrirán milagros. Entre estos libros hay verdaderas joyas que no se ven con facilidad en medio de todos esas baratijas. Los árboles no te dejan ver el bosque. O al revés. No sé. Pocos libros valen la pena. Con esto no quiero decir que mis obras lo sean, solo que mi camino va a otra dirección más allá de entretener o prometer milagros (y si no, preguntadle a Víctor en Encadenado).

Por fortuna, he tenido la suerte estos últimos años de encontrarme con obras que me animan a seguir mi camino (a lo mejor eso de la Ley de la Atracción funciona de verdad). Una fue Por trece razones, de Jay Asher, que denunciaba el gran mal del bullying y la falta de responsabilidad de los adultos, lo que lleva a su protagonista al suicidio. También tenemos Seré frágil, una novela de Beatriz Esteban que pretende darnos a conocer el oscuro mundo de la anorexia nerviosa. Fue breve, pero intenso. También tenemos Un nuevo amanecer es posible, de Yolanda Mármol, cuya reseña apareció meses atrás en mi blog y nos enseña lo mismo que su título anuncia.

Hace poco, una autora novel, Estela Giménez, publicaba su obra ¿Hablamos de verdades?, un libro de no ficción en el que nos explica cuáles son estas verdades que debemos conocer sobre este mundo. Una autora joven con sabiduría y mucho futuro.

De lo más popular a lo menos conocido, veo que en medio de estos males hay una luz esperanzadora, de gente que, como yo, queremos luchar por cambiar este mundo, aunque solo un poquito, a mejor. ¿Por qué? Porque hablar de la verdad no gusta. Hay que ser sincero y esta es la primera barrera que hay que superar. Poco a poco, surgimos escritores cuya intención es romper esta limitación y seguir adelante. Lo malo es que somos pocos, más de los que nos creemos, pero no nos conocemos para nada.

Ahora bien, si piensas como yo, en alguna parte de ti, ¿no crees que es momento de abrir los ojos y dejar de ser una marioneta en este mundo? Si no te ves capaz, es que algo pasa. Es que debes enfrentarte a tu realidad, a ese gran mal que te domina, que puede ser la envidia, el miedo al rechazo, la avaricia… Cualquier cosa impropia de ti, que el mundo te ha mal enseñado para tenerte a su merced. Pero seamos realistas. El mundo es nuestro y juntos podemos hacerlo mejor.

Pero antes, debemos sernos sinceros y abrir los ojos.

¿Nos sentamos y hablamos de verdades?

Saludos

Escritura dramática

Estimados lectores:

Cuando uno decide embarcarse en un proyecto como el de escribir, se debe ser consciente que para poder avanzar, no solamente hace falta agarrar el ordenador, corregir, maquetar y vender, sino algo más: formarse.

A través de la formación, aprendemos o mejoramos nuestras aptitudes. Eso nos hace más capaces, así como eficientes. Digamos que es la única manera en la que podemos, poco a poco, alcanzar la maestría en unos años. Otros factores como las críticas constructivas y la práctica constante son también necesarias. Pero vamos a lo que iba.

En este viaje de la escritura, en el cual llevo unos escasos dos años, he tenido la oportunidad de poder participar en un taller de escritura dramática que la biblioteca Josep Soler Vidal de Gavà ha organizado. Me gustaría transmitir mi experiencia, pues creo que ha sido del todo beneficiosa. Estoy convencido de que los conocimientos adquiridos me van a permitir mejorar en términos cualitativos mis escritos.

A modo de resumen, la escritura dramática está enfocada al teatro. Sí, teatro. ¿Qué tiene que ver esto con la narrativa? Poco, pero a la vez mucho. Si bien son dos formas distintas de contar una historia, los conocimientos obtenidos en una disciplina pueden enriquecer a la otra.

Para comenzar os explicaré un poco por encima qué temas nos ha mostrado la escritora de teatro Olga Besolí. Si bien han sido cuatro días de curso, lo aprendido tiene un valor incalculable. Durante este tiempo hemos aprendido la estructura de la trama, la escenografía, cómo diseñar los personajes y cómo deben ser los diálogos. Además, quiero dejar clara una cosa: me ha encantado. No solamente por los contenidos, que han sido muchos, sino por los asistentes.

Éramos un grupo pequeño y las clases se impartían en un escenario de teatro en l’Espai Maragall, también en Gavà (mejor ambientación imposible). Para una persona introvertida como yo, el lugar era perfecto para concentrar todas mis energías en las diapositivas. Olga nos pasaba sus apuntes y durante las sesiones, nos iba proponiendo ejercicios para asimilar los conocimientos adquiridos. Si bien entre los asistentes nos encontrábamos escritores, actores y gente de otros ámbitos, la cosa parecía fácil, pero no fue así. Lo bueno, desde mi punto de vista, era que cada uno de nosotros aportaba su perspectiva desde su experiencia, ya que en teatro, las obras se desarrollan a tiempo real y hay que tener en cuenta elementos de escenografía, el número de actores (y su coordinación en la obra) y la logística de la obra (dar tiempo a los actores a cambiarse de ropa entre diferentes escenas, por ejemplo), así como otras variables en juego como su viabilidad económica.

En narrativa contamos con la ventaja de que podemos imaginarnos mundos imposibles y escenas rocambolescas que se materializan en la mente del lector. No hay límites. Todo es posible. Lo mismo pasa con el cine (y hasta este tiene sus limitaciones).

Estos detalles provocan que la estrategia llevada a cabo en teatro tome otro enfoque, como las relaciones humanas, pues interpretarlas y llevarlas a cabo en teatro es mucho más plausible que hacer volar a una persona con efectos especiales. Si habéis estado alguna vez en Broadway y visto algunas de sus obras veréis que son espectaculares, pero hasta allí, que usan efectos especiales de todo tipo, tienen sus limitaciones. Solo puedo hablar de mi experiencia con El fantasma de la ópera, pero tras el curso de escritura dramática he podido comprender con más detalle algunos de los recursos utilizados en tal compleja obra, los cuales, ni siquiera en Broadway hubieran podido llevar a cabo con más facilidad. (Hablo de Broadway porque ya se sabe que a los norteamericanos les gusta mucho hacerlo todo “a lo grande”).

En fin, no sé qué más decir. Tenía ganas de acabar con ansias este post para poder escribir una obra de microteatro y practicar, practicar y practicar. Solo puedo añadir que la escritura dramática es un mundo fantástico, con una magia propia. Ojalá nunca se pierda este arte.

Espero que os haya gustado.

Reseña de El otro lado del retrato

Estimados lectores:

Después de no sé cuántos siglos, por fin vengo a hablaros de mis impresiones acerca de un libro, en este caso, del libro de Fran Barrero, El otro lado del retrato.

Ficha técnica

el otro lado del retrato

Autor: Fran Barrero

Género: aventuras

Si deseas adquirirlo, puedes dirigirte a Amazon.

 

 

 

 

Sinopsis

Ivette nunca pensó que viajar a París para buscar respuestas acabaría por sumergirla en la mayor aventura de su vida. Inmersa en una búsqueda frenética para superar las pruebas de acceso en una sociedad secreta, tendrá que elegir entre sus sentimientos o la razón; entre naufragar ante sus deseos o dejar atrás la magia que ha envuelto el último mes de su vida.

Impresiones

Es un libro que debo reconocer que me ha gustado mucho, sobre todo por su dinamismo. Basado en el libro El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde, Ivette nos llevará de viaje por la ciudad de París para resolver los acertijos que envuelven a la ciudad con la finalidad de poder acceder a una sociedad secreta y descubrir el paradero de su madre biológica.

Es una novela muy bien descrita, que te envuelve en un aura mágica a medida que transcurre la historia, gracias a la pluma del autor. Si bien algunos lugares están cargados de descripciones, su uso es necesario para poder ubicar al lector en la aventura de Ivette, por lo que no encuentro defecto en este punto, sino más bien que se ha usado de forma sabia y precisa.

La parte que más me ha gustado han sido las pruebas a las que la protagonista ha debido someterse, sobre todo cuando estas tocan la realidad, provocando que tu mente se funda con la historia, como si tú fueses ese narrador omnisciente que lo ve todo, en vez de ser un mero espectador que se queda a un margen.

Más que recomendable, finalizo esta reseña con mi enhorabuena al autor.

Este libro te gustará si…

  • Te gustan las historias de aventuras con un toque de romanticismo.
  • Las historias de sociedad secretas y enigmas.
  • La historia del arte.

 

 

 

La Daga, Encadenado y el porqué de mis novelas

Estimados lectores:

Hace tiempo que no hablo de mis libros. Quizás este es el momento, ahora que llevo dos obras escritas y son apenas conocidas en el mercado. Hoy os hablaré de mi segunda novela: La Daga; y luego, de Encadenado.

La novela narra la historia de una periodista llamada Patricia de la Sierra, cuya misión en la vida es perseguir a todo aquel que se aprovecha del sistema para obtener un beneficio propio. El contexto de la historia se desarrolla en Barcelona, empobrecida tras largos períodos de crisis económica. Esto provoca que los índices de criminalidad se disparen, amenazando con la seguridad de la ciudad. Para saber más detalles, podéis consultar su ficha aquí.

En primer lugar, parece la típica novela policíaca en la que se busca un criminal, se le caza y ya está. Sí y no.  Lo que hace diferente a mi novela respecto a otras, es su alto contenido en crítica social.

Me inspiré en esta historia hace unos diez años. Entonces, me encontraba en mi residencia de estudiantes en el frío y oscuro invierno sueco, durante mi estancia Erasmus. Allí me relacionaba con muchos estudiantes de otros países. Cada uno tenía unas costumbres diferentes. Sin embargo, hubo algo común en todos ellos: su humanidad. Me explico.

Independiente de dónde vengamos, de nuestra religión, sexo, etcétera, nuestro corazón humano nos hace únicos en muchos rasgos de nuestro comportamiento. Rasgos étnicos o culturales son algo muy superficial y apenas impactan en nuestra personalidad más profunda.

Es innegable que los humanos poseamos cosas buenas, pero más innegable aún que poseamos muchas más cosas malas. Un ejemplo es el odio a lo diferente, nuestras ansias de poder y de destrucción. Solemos elegir el mal por encima del bien.

Muchas veces, estos comportamientos no tienen como origen una raíz maligna. De hecho, son a menudo mecanismos de defensa. Por ejemplo, una persona conflictiva en el trabajo, que pisotee a los demás, puede que se comporte así por tener que mantener a su hijo y tenga miedo de perder el trabajo. Hay muchos casos diferentes y casi todos pueden ser fundamentados.

Sin embargo, eso no significa que debamos hacer daño a los demás para satisfacer nuestras necesidades. Al contrario, deberíamos aprender a gestionar nuestras emociones para mantener un clima lo más favorable posible.

Siguiendo esta línea de pensamiento, llegué a la conclusión de que el ser humano suele elegir el mal por encima del bien por razones que no son, para nada, de origen maléfico. Aun así, sigo creyendo de que en nuestras manos existe el poder de decidir sobre nuestro destino, al menos en parte.

Por esta razón escribí La Daga, para narrar una historia que hiciera comprender que como personas, por muy insignificantes que podamos resultar en comparación al global de la población, tenemos un inmenso poder para cambiar las cosas. Muchas veces, no somos capaces de comprenderlo. Con mis libros publicados (y con los que pienso publicar), quiero lanzar ese mensaje, porque al fin y al cabo, soy una persona que tiene la convicción de que la humanidad aún puede cambiar a mejor, de que somos capaces de controlar aquello que nos hace daño y cambiar personalmente.

En Encadenado, mi primera novela y que estoy revisando en los momentos en los que escribo este artículo, narra la historia de un hombre que vive, como dice el título, encadenado a las exigencias sociales. Durante su aventura, tendrá como objetivo recuperar las riendas de su vida.

Me gusta escribir sobre estos temas. En mi vida, las excusas para cambiar algo no existen. Muchas veces las personas se estancan en sus emociones o en su forma de pensar y me entristece ver cómo algunas deciden quedarse como están. Sí, he utilizado el verbo «decidir», porque aunque parezca mentira, nuestra vida se basa en elecciones que  solo nosotros hacemos. Cuando aprendemos a que tenemos control sobre ellas, es cuando todo comienza a cambiar a mejor.

Muchas veces no es fácil y reconozco que, si los protagonistas pudieran mandarme a la mierda (perdonad la expresión), lo harían. ¿Por qué? Porque si bien podemos cambiar las cosas, hay que reconocer que avanzar no es fácil. Pero eso no debería ser nunca una excusa, pues la vida nos presenta entrenamientos en forma de retos o pruebas. Tanto si las superamos como si no, ganamos algo con el hecho de aprender algo.

Abrazad el cambio. Cueste lo que cueste.

 

 

 

 

¡Corre! ¡Lee esto!

¡Más rápido! ¡Lo necesitaba para ayer! ¡Date prisa o te lo quitaran de las manos!

Ahora mismo estoy escribiendo este artículo sobre las prisas, con toda la calma del mundo. No voy a correr. Lo siento. ¿Que la competencia está corriendo para sacar un libro en tres meses? Me da igual. Ninguna presión. Bueno, vale. Voy a reconocerlo. A veces, también me estreso, y mucho, para avanzar en mis tareas.

Sin embargo, hay momentos en los que me freno en seco y observo a mi alrededor. Mi mente, agitada por naturaleza, sigue moviéndose a un ritmo vertiginoso mientras otra parte del cerebro, que no se cuál es, se esfuerza por mantenerme calmado.

En esos momentos en los que observo el mundo, reflexiono. En mi entorno, todo se mueve muy deprisa: los coches, la gente en el trabajo o en el gimnasio… Todos buscan resultados rápidos e inmediatos.

Este es el ritmo de vida en pleno siglo XXI, al menos en las grandes ciudades como Barcelona. Esto se ha convertido en algo normal. Hasta aquí, todo va bien hasta que esta velocidad nos desgasta como personas y se vuelve en una trampa que antes de que nos hayamos dado cuenta nos castiga.

Un ejemplo es el mercado inmobiliario. Después de unos incontables años de crisis, la cosa remonta. Cuando vas a mirar un piso y a preguntar, tú, que eres un tipo al que le gusta tomarse su tiempo para tomar una decisión tan importante (sobre todo, por la hipoteca que te encadena para casi toda tu vida), te viene el vendedor o la vendedora y te dice:

–¡No tardes mucho en decidirte! ¡Me quitan el piso de las manos!

Entonces, dependiendo de varias factores, entre ellos, ese rasgo de la personalidad llamado resiliencia que se está poniendo tan de moda (tan útil, aunque luego pasará a ser algo que pidan las empresas cuando nadie sabrá darte una definición exacta de lo que es, como pasa con términos como proactividad o creatividad, que pocos te saben explicar, solo exigir que lo seas, aunque ese es otro tema), te ayudará a resistir la adversidad de la situación y a mantenerte en tu posición, decir que no das una respuesta por el momento hasta que te lo pienses bien.

Al cabo de un rato, viene otro interesado, le cuentan el mismo cuento y, ¿qué pasa? ¡Piso vendido! O reservado, hasta que a los compradores les concedan la hipoteca.

El otro día leí un debate en Linkedin acerca de una chica que quería un trabajo tranquilo. A continuación, recibió un aluvión de críticas tildándola de “vaga”, “ineficiente” y cualquier otra barbaridad que al ser humano se le pueda ocurrir. Todo era justificable para machacar a la muchacha.

Entonces, en estos momentos en los que me paro y observo el mundo, pienso: “¿Para qué correr tanto? ¿Por qué tenemos que hacer las cosas tan rápido, bajo una constante presión y sacar resultados casi de inmediato?”

Hemos llegado a un punto en el que vivimos en una carrera, bajo la falsa ilusión de que corriendo llegamos antes. ¿Queréis saber que pienso? Pues habéis acertado. Es mentira.

Con esto no quiero decir que correr esea malo y que debamos movernos a ritmo de tortuga. Al contrario. Creo que todo tiene su velocidad. Hay momentos en los que hay que ser como un relámpago y otros, en los que hay que elogiar a la lentitud.

Me explico. Si vas por una carretera y conduces a dos cientos kilómetros por ahora, hay una probabilidad bastante elevada de tener un accidente. Si conduces a cuarenta, es probable que estorbes y que también lo provoques. No confudamos esto con que ir a la velocidad de la vía es lo correcto (si no, llegamos a la misma paradoja anteriormente descrita, pues si todos van a dos cientos y tú no, deberías adaptarte a esa velocidad).

En cambio, si viajas una velocidad que el estado de tu vehículo, condiciones de la vía, meterología, etc., te lo permita, puedes llegar a buen puerto de la manera más rápida posible.

La idea que quiero resaltar con todos estos ejemplos es que antes de realizar una tarea y nos dé por correr, debemos plantearnos si realmente merece la pena. Como bien sabido es, puede ser que uno viaje a dos cientos, pero quizá su coche y habilidad se lo permita, pero tú, ¿realmente crees que puedes ir a esa velocidad?

El grado de velocidad no determina el grado de eficiencia. En la vida, hay momentos para todo. Ciertas tareas requieren de una concentración y un tiempo, mientras que otras requieren moverse a la velocidad del rayo. Cuál es la adecuada, solo lo podrán determinar las circunstancias y la persona. No obstante, no hay que caer en la trampa de que correr siempre, es sinónimo de ser eficiente y eficaz.

Espero que os haya gustado esta reflexión.

Desconocimiento de la importancia del conocimiento

Hace unas semanas escribí un artículo acerca de por qué es tan importante, desde mi punto de vista, el conocimiento. Hoy quisiera retomar el tema porque estoy percibiendo algo que me perturba. Y mucho.

Llego a un lugar, sea el trabajo, la biblioteca o el gimnasio. Cualquier sitio me vale. En un momento dado hablas con la gente y deseas hablar de un tema profundo e intelectual. En mi caso, adoro los temas de política, economía, psicología, deporte…

A mí, me gusta llegar al fondo del asunto cuando hablo. No solo eso, sino que además, soy una persona muy curiosa a la que le encanta aprender cosas nuevas. Quien haya visitado mi casa y mi estantería verá que parece una pequeña biblioteca con una gran cantidad de libros de diferentes temáticas.

Cuando aprendo algo, me gusta que el conocimiento que adquiero me permita desarrollar una habilidad y espero usarla en el futuro. Por ejemplo, hace tiempo estudié por mi cuenta para el examen de nivel C1 de inglés, ese tan conocido como el Certificate of Advanced English. Tras mucho esfuerzo lo aprobé. Hoy en día me siento muy orgulloso de ello. Gracias a eso, puedo acceder a libros que no están traducidos al castellano o al catalán, por lo que mi experiencia lectora se enriquece a niveles inimaginables.

Por desgracia, percibo que no todo el mundo es igual. Sin afán de criticar a nadie, pues cada uno vive su vida como le da la gana, noto cómo la gente no estudia o adquiere conocimiento con el fin de obtener una habilidad, sino por su obligatoriedad. Me explico. Volviendo al tema del inglés, hablo con personas que, como yo, hicieron en su día el examen y aprobaron. En sus caras, el orgullo de haber obtenido un título de tal magnitud se refleja como si cada célula de piel estuviera constituida por minerales preciosos. Simplemente, brillan.

Yo, que soy un poco cabrón (disculpad el vocablo) en este sentido, me gusta retar a la gente y probarlos. Entonces, intentas entablar una conversación en la lengua de Shakespeare y… ¿qué ocurre?

Efectivamente. Muchos obtuvieron el título, dejaron de usar lo que aprendieron y se olvidaron de buena parte de la lengua. Si bien, algunas personas realmente lo han seguido usando en el día a día, la mayoría cumplieron su objetivo y mostraron su glorioso título en entrevistas de trabajo, a amigos, etc.; pero que por falta de práctica, no son capaces de demostrar su inglés en una situación real.

De nada sirve invertir un tiempo en algo que después no vas a usar. Si bien los títulos son permanentes, los conocimientos y las habilidades se olvidan por el desuso. Esto es una pena, porque a veces uno dedica años para obtener un título para luego desaprovecharlo. Está bien, admito que algunos estudian por placer y cuando logran aprobar un examen importante, pasan a otra cosa. De hecho, conocí a un jefe de estación de tren que con cincuenta años había acabado cinco carreras. Simplemente, lo hacía por placer. Todo un ejemplo a seguir.

El conocimiento hoy en día está infravalorado. Hemos limitado tal preciado recurso a reflejar en un papel que un día hicimos un examen, demostramos que sabíamos la teoría (a través del vómito de conceptos) para luego dejarlos olvidados en una esquina de nuestra mente.

Lamentablemente, desconocemos la importancia de aprender algo. En su definición más simple, aprender no solo nos permite obtener nuevas habilidades o ser más eficientes en lo que hacemos. Es mucho más. Como personas, nos hace más sabios y comprensivos. Nos acerca al mundo y nos permite disfrutarlo más.

¿O no es de sabios comprender que ese compañero tuyo tan borde es así por un trauma de su infancia, como a veces nos ayuda a entender la psicología?

¿O no es valioso saber que si un rayo cae en la arena, esta se convierte en cristal, como enseña la física?

O algo más sencillo, ¿o no nos ha valido la pena aprender operaciones aritméticas como sumar y restar, en la gestión económica de nuestras vidas?

Desde mi punto de vista, no hace falta obsesionarse con aprenderlo todo (eso es imposible), pero sí valorar aquellas cosas que debemos aprender y entender por qué debemos hacerlo. Porque, para mí, estudiar cinco años para un examen de inglés, para luego desperciar el uso de esta lengua, es mejor dedicar a ese tiempo a otras tareas más productivas para nuestras vidas.

Espero que os haya gustado.

El poder de los introvertidos

Estimados lectores:

Por fin veo la luz al final del túnel. Llevo desde septiembre inmerso en mi Trabajo de Fin de Grado. Apenas he tenido tiempo para leer y aún menos, escribir.

Por fortuna, he podido encontrar algunos libros interesantes durante estos meses además de los requeridos para mi disertación. Uno de ellos, lo encontré por casualidad durante mis vacaciones en Nueva York. Visitaba la ciudad durante el frío mes de noviembre. Recorríamos las avenidas cercanas a Times Square hasta que llegamos a Bryant Park. Allí había una pista de hielo (más grande que la del Rockerfeller, por cierto), donde los neoyorquinos se deleitaban patinando en círculos.

Al lado se encontraba la biblioteca pública. Cuando tuvimos la oportunidad entramos a visitarla. Como no, acabé entrando en una tienda de libros y allí estaba esa obra que me llamó la atención desde que vi la portada a lo lejos.

El libro se titula Quiet: The Power of Introverts in a World That Can’t Stop Talking, de la autora Susan Cain. Al leer de qué trataba me di cuenta de por qué sentí que contenía algo especial. Le tomé una foto y adquirí la versión ebook en Amazon. En cuanto empecé a leerlo, comprendí muchas cosas sobre mí mismo y sobre el funcionamiento del mundo.

Una de las razones por las que me llegó tanto al alma fue descubrir, entre otras cosas, por qué escribo o por qué me comporto de una u otra manera. Me explico. Me considero y me consideran introvertido. Ese podría ser uno de los motivos por los que me gusta escribir. Según este libro, los que somos así nos expresamos mejor por escrito. También disfrutamos de la soledad y solemos vivir dentro de nuestra cabeza.

Además de cosas que ya sé, pues soy así, lo que más me gusta es el análisis que hace este ensayo sobre nuestra forma de pensar. Somos un tipo de persona más reflexiva, que se plantea cuestiones más profundas y percibe aspectos que los extrovertidos no. Con esto no quiere decir que seamos más inteligentes, ni mucho menos. Solo nos comunicamos de manera diferente.

Al principio me sentía terrible por querer pasar buena parte de mi tiempo libre en soledad. Me sentía antisocial. De hecho, hay gente que me acusa de serlo y sí, lo soy a veces, pero pasar tiempo de calidad es para nosotros vital, pues es cuando solemos recargar nuestras energías. Lo peor de todo es que vivimos en una cultura en la que ser así está castigado socialmente. Nos consideran bichos raros, por así decirlo. No lo somos, ni mucho menos y gracias al libro de Susan Cain he podido entender que no hay nada raro en nosotros, ni nada malo.

Y sí, amigo o amiga mía, si te sientes como yo, piensa que no eres un bicho raro ni nadie a quien atosigar. Disfruta de tu tiempo a solas después de ver a tus amigos y date el capricho de sentir el silencio cuando lo necesites. Nuestra misión en el mundo es ver, sentir, notar y reflexionar sobre aquellas cosas que los demás no perciben. Disfruta de escribir o de ver una película un sábado por la tarde en tu casa cuando lo necesites y no te sientas mal por ello.

Si queréis saber más de este libro, podéis consultar su página web y autora:

https://www.quietrev.com

Espero que os haya gustado y que algún día podáis leerlo.

Un abrazo.