La piratería: enemigo común

Estimados lectores:

Mientras voy leyendo algunas obras facilitadas por autores independientes, al mismo tiempo que realizo mi Trabajo de Fin de Grado, voy explorando la web en búsqueda de una inspiración, de ideas sobre cómo formar mi marca personal de autor, que por el momento se encuentra dormida.

El otro día entré en un grupo de Facebook de literatura, en el cual, uno de los miembros se atrevió a preguntar por webs de descarga de libros gratuita. No especificó si quería libros de dominio público o privado, pero yo, escritor emergente, no pude resistir la tentación de soltarle un moco con una simple pregunta. A continuación, recibo una respuesta que me tumba al suelo solo por su osadía. Aquí os dejo la conversación:

 

piratas.JPG

Eso que pongo yo de «me indica que la web es legal» en mi respuesta, se refiere a que una usuaria puso un web de descargas legal, es decir, de libros de dominio público. Ejemplo: El Quijote.

Pues bien. Si os fijáis en lo más horroroso de esta conversación, no es la respuesta tan maleducada que me dan en la que se me acusa de trabajar para una editorial (algo muy curioso porque soy escritor independiente y encima soy contable de una farmacéutica), sino en el número de likes que recibe él y los que recibo yo.

Sí, como podéis ver, él recibe más que yo. En conclusión, parece que los lectores apoyan más la piratería (o eso, o es que les ha parecido divertida la forma en que me replica). No obstante, una persona sale en mi defensa y otra defiende el hecho de que un sitio que permita la descarga gratuita, este vale la pena.

Para más inri, el otro día en mi trabajo me preguntaron cuándo llevaría mi libro impreso. Yo, ilusionado, respondí que en pocas semanas recibiría el pedido por parte de la editorial Círculo rojo. A continuación, uno me pregunta:

—¿Nos dejarás el libro para hacernos fotocopias?

Me quedé con cara de póquer ante tal intromisión. Cuando recobré la cordura, defendí el hecho de que iba a cobrar por el libro, que para eso me lo había currado.

Defender mi terreno me provocó una discusión con varios compañeros. Ellos alegaban que no me lo pensaban comprar, pero sí fotocopiar, que a cambio ellos hablarían de mi libro para que otros lo adquirieran. Contesté que la cosa no iba así. Ellos, ofendidos, me acusaron de que así no iba nunca a darme a conocer como escritor, que yo era un tacaño y que solo me importaba el dinero. Entonces, formulé la siguiente pregunta con un gran contenido lógico:

—Cuando tú trabajas, ¿esperas un sueldo a final de mes o trabajas gratis si tu jefe piensa que así debe ser?

Mis compañeros se me quedaron mirando fijamente, como si no comprendieran la naturaleza de mi pregunta. Tras una breve pausa, finalmente replicaron:

—Pero lo tuyo no es trabajo. Es un hobby. Los hobbies no se cobran.

En fin, no sigo con la historia porque acabé cabreado y «sin razón».


 

A ver. El tema de la piratería. Para quien no lo entienda, vamos a dejar claro un punto: el trabajo se retribuye.

Sí, hay escritores que disfrutan escribiendo gratis, así como cantantes, pintores, fotógrafos, etc. Hay gente que lo hace porque se siente genial. Tengo una amiga que se dedica a hacer tatuajes y solo cobra por los materiales a sus amistades. Nada más. Es algo que respeto muchísimo, pues cada uno es libre de elegir cómo difunde sus obras.

No obstante, quien lo desee, también tiene derecho a percibir un dinero por vender un libro. De acuerdo, podríamos entrar en el debate sobre si algunos precios son altos y abusivos o no, pero eso es otro tema y ya depende de las leyes de oferta y demanda. Si un escritor decide establecer un precio alto por su obra, ¿crees que tienes derecho a descargártela ilegalmente? No. Simplemente, no la compras y él ya decidirá si ajusta su precio o no, que para eso se inventó la ciencia económica y el márketing.

Si tú te vas al súper y ves la carne más barata que en otro lugar, ¿dónde la compras? En el lugar más barato, porque para eso existe la competencia, pero no la robas (a no ser que tu familia se muera de hambre, aunque ahí tampoco entraremos en discusión).

Pues esto es igual. Cuando escribimos, invertimos un tiempo en desarrollar una obra. A veces hasta 300 horas o más, según el tipo y tamaño de libro. Existen unos costes y, luego, un valor añadido que entenderemos que es la creatividad que aporta el autor a la obra, así como su calidad.

No es una reivindicación. Es un derecho que creo que no es para nada abusivo querer defender el valor de la creación, así como la decisión de cada autor. Con esto no quiero decir que si un autor deja su obra a un precio reducido o de forma gratuita se esté infravalorando. Al contrario. Hay quien lo cree, pero yo no.

Lo que sí pido es más respeto por los autores. La piratería no perjudica solo a las editoriales, sino que las verdaderas víctimas acabamos siendo los escritores, los músicos, científicos e incluso vosotros mismos. Así fomentamos la idea de que el trabajo no debe retribuirse, y creamos un ambiente de abusos por parte de los que realmente tienen el poder econónomico.

Saludos.
 

 

 

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