Escritura dramática

Estimados lectores:

Cuando uno decide embarcarse en un proyecto como el de escribir, se debe ser consciente que para poder avanzar, no solamente hace falta agarrar el ordenador, corregir, maquetar y vender, sino algo más: formarse.

A través de la formación, aprendemos o mejoramos nuestras aptitudes. Eso nos hace más capaces, así como eficientes. Digamos que es la única manera en la que podemos, poco a poco, alcanzar la maestría en unos años. Otros factores como las críticas constructivas y la práctica constante son también necesarias. Pero vamos a lo que iba.

En este viaje de la escritura, en el cual llevo unos escasos dos años, he tenido la oportunidad de poder participar en un taller de escritura dramática que la biblioteca Josep Soler Vidal de Gavà ha organizado. Me gustaría transmitir mi experiencia, pues creo que ha sido del todo beneficiosa. Estoy convencido de que los conocimientos adquiridos me van a permitir mejorar en términos cualitativos mis escritos.

A modo de resumen, la escritura dramática está enfocada al teatro. Sí, teatro. ¿Qué tiene que ver esto con la narrativa? Poco, pero a la vez mucho. Si bien son dos formas distintas de contar una historia, los conocimientos obtenidos en una disciplina pueden enriquecer a la otra.

Para comenzar os explicaré un poco por encima qué temas nos ha mostrado la escritora de teatro Olga Besolí. Si bien han sido cuatro días de curso, lo aprendido tiene un valor incalculable. Durante este tiempo hemos aprendido la estructura de la trama, la escenografía, cómo diseñar los personajes y cómo deben ser los diálogos. Además, quiero dejar clara una cosa: me ha encantado. No solamente por los contenidos, que han sido muchos, sino por los asistentes.

Éramos un grupo pequeño y las clases se impartían en un escenario de teatro en l’Espai Maragall, también en Gavà (mejor ambientación imposible). Para una persona introvertida como yo, el lugar era perfecto para concentrar todas mis energías en las diapositivas. Olga nos pasaba sus apuntes y durante las sesiones, nos iba proponiendo ejercicios para asimilar los conocimientos adquiridos. Si bien entre los asistentes nos encontrábamos escritores, actores y gente de otros ámbitos, la cosa parecía fácil, pero no fue así. Lo bueno, desde mi punto de vista, era que cada uno de nosotros aportaba su perspectiva desde su experiencia, ya que en teatro, las obras se desarrollan a tiempo real y hay que tener en cuenta elementos de escenografía, el número de actores (y su coordinación en la obra) y la logística de la obra (dar tiempo a los actores a cambiarse de ropa entre diferentes escenas, por ejemplo), así como otras variables en juego como su viabilidad económica.

En narrativa contamos con la ventaja de que podemos imaginarnos mundos imposibles y escenas rocambolescas que se materializan en la mente del lector. No hay límites. Todo es posible. Lo mismo pasa con el cine (y hasta este tiene sus limitaciones).

Estos detalles provocan que la estrategia llevada a cabo en teatro tome otro enfoque, como las relaciones humanas, pues interpretarlas y llevarlas a cabo en teatro es mucho más plausible que hacer volar a una persona con efectos especiales. Si habéis estado alguna vez en Broadway y visto algunas de sus obras veréis que son espectaculares, pero hasta allí, que usan efectos especiales de todo tipo, tienen sus limitaciones. Solo puedo hablar de mi experiencia con El fantasma de la ópera, pero tras el curso de escritura dramática he podido comprender con más detalle algunos de los recursos utilizados en tal compleja obra, los cuales, ni siquiera en Broadway hubieran podido llevar a cabo con más facilidad. (Hablo de Broadway porque ya se sabe que a los norteamericanos les gusta mucho hacerlo todo “a lo grande”).

En fin, no sé qué más decir. Tenía ganas de acabar con ansias este post para poder escribir una obra de microteatro y practicar, practicar y practicar. Solo puedo añadir que la escritura dramática es un mundo fantástico, con una magia propia. Ojalá nunca se pierda este arte.

Espero que os haya gustado.

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Reseña de El otro lado del retrato

Estimados lectores:

Después de no sé cuántos siglos, por fin vengo a hablaros de mis impresiones acerca de un libro, en este caso, del libro de Fran Barrero, El otro lado del retrato.

Ficha técnica

el otro lado del retrato

Autor: Fran Barrero

Género: aventuras

Si deseas adquirirlo, puedes dirigirte a Amazon.

 

 

 

 

Sinopsis

Ivette nunca pensó que viajar a París para buscar respuestas acabaría por sumergirla en la mayor aventura de su vida. Inmersa en una búsqueda frenética para superar las pruebas de acceso en una sociedad secreta, tendrá que elegir entre sus sentimientos o la razón; entre naufragar ante sus deseos o dejar atrás la magia que ha envuelto el último mes de su vida.

Impresiones

Es un libro que debo reconocer que me ha gustado mucho, sobre todo por su dinamismo. Basado en el libro El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde, Ivette nos llevará de viaje por la ciudad de París para resolver los acertijos que envuelven a la ciudad con la finalidad de poder acceder a una sociedad secreta y descubrir el paradero de su madre biológica.

Es una novela muy bien descrita, que te envuelve en un aura mágica a medida que transcurre la historia, gracias a la pluma del autor. Si bien algunos lugares están cargados de descripciones, su uso es necesario para poder ubicar al lector en la aventura de Ivette, por lo que no encuentro defecto en este punto, sino más bien que se ha usado de forma sabia y precisa.

La parte que más me ha gustado han sido las pruebas a las que la protagonista ha debido someterse, sobre todo cuando estas tocan la realidad, provocando que tu mente se funda con la historia, como si tú fueses ese narrador omnisciente que lo ve todo, en vez de ser un mero espectador que se queda a un margen.

Más que recomendable, finalizo esta reseña con mi enhorabuena al autor.

Este libro te gustará si…

  • Te gustan las historias de aventuras con un toque de romanticismo.
  • Las historias de sociedad secretas y enigmas.
  • La historia del arte.

 

 

 

La Daga, Encadenado y el porqué de mis novelas

Estimados lectores:

Hace tiempo que no hablo de mis libros. Quizás este es el momento, ahora que llevo dos obras escritas y son apenas conocidas en el mercado. Hoy os hablaré de mi segunda novela: La Daga; y luego, de Encadenado.

La novela narra la historia de una periodista llamada Patricia de la Sierra, cuya misión en la vida es perseguir a todo aquel que se aprovecha del sistema para obtener un beneficio propio. El contexto de la historia se desarrolla en Barcelona, empobrecida tras largos períodos de crisis económica. Esto provoca que los índices de criminalidad se disparen, amenazando con la seguridad de la ciudad. Para saber más detalles, podéis consultar su ficha aquí.

En primer lugar, parece la típica novela policíaca en la que se busca un criminal, se le caza y ya está. Sí y no.  Lo que hace diferente a mi novela respecto a otras, es su alto contenido en crítica social.

Me inspiré en esta historia hace unos diez años. Entonces, me encontraba en mi residencia de estudiantes en el frío y oscuro invierno sueco, durante mi estancia Erasmus. Allí me relacionaba con muchos estudiantes de otros países. Cada uno tenía unas costumbres diferentes. Sin embargo, hubo algo común en todos ellos: su humanidad. Me explico.

Independiente de dónde vengamos, de nuestra religión, sexo, etcétera, nuestro corazón humano nos hace únicos en muchos rasgos de nuestro comportamiento. Rasgos étnicos o culturales son algo muy superficial y apenas impactan en nuestra personalidad más profunda.

Es innegable que los humanos poseamos cosas buenas, pero más innegable aún que poseamos muchas más cosas malas. Un ejemplo es el odio a lo diferente, nuestras ansias de poder y de destrucción. Solemos elegir el mal por encima del bien.

Muchas veces, estos comportamientos no tienen como origen una raíz maligna. De hecho, son a menudo mecanismos de defensa. Por ejemplo, una persona conflictiva en el trabajo, que pisotee a los demás, puede que se comporte así por tener que mantener a su hijo y tenga miedo de perder el trabajo. Hay muchos casos diferentes y casi todos pueden ser fundamentados.

Sin embargo, eso no significa que debamos hacer daño a los demás para satisfacer nuestras necesidades. Al contrario, deberíamos aprender a gestionar nuestras emociones para mantener un clima lo más favorable posible.

Siguiendo esta línea de pensamiento, llegué a la conclusión de que el ser humano suele elegir el mal por encima del bien por razones que no son, para nada, de origen maléfico. Aun así, sigo creyendo de que en nuestras manos existe el poder de decidir sobre nuestro destino, al menos en parte.

Por esta razón escribí La Daga, para narrar una historia que hiciera comprender que como personas, por muy insignificantes que podamos resultar en comparación al global de la población, tenemos un inmenso poder para cambiar las cosas. Muchas veces, no somos capaces de comprenderlo. Con mis libros publicados (y con los que pienso publicar), quiero lanzar ese mensaje, porque al fin y al cabo, soy una persona que tiene la convicción de que la humanidad aún puede cambiar a mejor, de que somos capaces de controlar aquello que nos hace daño y cambiar personalmente.

En Encadenado, mi primera novela y que estoy revisando en los momentos en los que escribo este artículo, narra la historia de un hombre que vive, como dice el título, encadenado a las exigencias sociales. Durante su aventura, tendrá como objetivo recuperar las riendas de su vida.

Me gusta escribir sobre estos temas. En mi vida, las excusas para cambiar algo no existen. Muchas veces las personas se estancan en sus emociones o en su forma de pensar y me entristece ver cómo algunas deciden quedarse como están. Sí, he utilizado el verbo «decidir», porque aunque parezca mentira, nuestra vida se basa en elecciones que  solo nosotros hacemos. Cuando aprendemos a que tenemos control sobre ellas, es cuando todo comienza a cambiar a mejor.

Muchas veces no es fácil y reconozco que, si los protagonistas pudieran mandarme a la mierda (perdonad la expresión), lo harían. ¿Por qué? Porque si bien podemos cambiar las cosas, hay que reconocer que avanzar no es fácil. Pero eso no debería ser nunca una excusa, pues la vida nos presenta entrenamientos en forma de retos o pruebas. Tanto si las superamos como si no, ganamos algo con el hecho de aprender algo.

Abrazad el cambio. Cueste lo que cueste.

 

 

 

 

¡Corre! ¡Lee esto!

¡Más rápido! ¡Lo necesitaba para ayer! ¡Date prisa o te lo quitaran de las manos!

Ahora mismo estoy escribiendo este artículo sobre las prisas, con toda la calma del mundo. No voy a correr. Lo siento. ¿Que la competencia está corriendo para sacar un libro en tres meses? Me da igual. Ninguna presión. Bueno, vale. Voy a reconocerlo. A veces, también me estreso, y mucho, para avanzar en mis tareas.

Sin embargo, hay momentos en los que me freno en seco y observo a mi alrededor. Mi mente, agitada por naturaleza, sigue moviéndose a un ritmo vertiginoso mientras otra parte del cerebro, que no se cuál es, se esfuerza por mantenerme calmado.

En esos momentos en los que observo el mundo, reflexiono. En mi entorno, todo se mueve muy deprisa: los coches, la gente en el trabajo o en el gimnasio… Todos buscan resultados rápidos e inmediatos.

Este es el ritmo de vida en pleno siglo XXI, al menos en las grandes ciudades como Barcelona. Esto se ha convertido en algo normal. Hasta aquí, todo va bien hasta que esta velocidad nos desgasta como personas y se vuelve en una trampa que antes de que nos hayamos dado cuenta nos castiga.

Un ejemplo es el mercado inmobiliario. Después de unos incontables años de crisis, la cosa remonta. Cuando vas a mirar un piso y a preguntar, tú, que eres un tipo al que le gusta tomarse su tiempo para tomar una decisión tan importante (sobre todo, por la hipoteca que te encadena para casi toda tu vida), te viene el vendedor o la vendedora y te dice:

–¡No tardes mucho en decidirte! ¡Me quitan el piso de las manos!

Entonces, dependiendo de varias factores, entre ellos, ese rasgo de la personalidad llamado resiliencia que se está poniendo tan de moda (tan útil, aunque luego pasará a ser algo que pidan las empresas cuando nadie sabrá darte una definición exacta de lo que es, como pasa con términos como proactividad o creatividad, que pocos te saben explicar, solo exigir que lo seas, aunque ese es otro tema), te ayudará a resistir la adversidad de la situación y a mantenerte en tu posición, decir que no das una respuesta por el momento hasta que te lo pienses bien.

Al cabo de un rato, viene otro interesado, le cuentan el mismo cuento y, ¿qué pasa? ¡Piso vendido! O reservado, hasta que a los compradores les concedan la hipoteca.

El otro día leí un debate en Linkedin acerca de una chica que quería un trabajo tranquilo. A continuación, recibió un aluvión de críticas tildándola de “vaga”, “ineficiente” y cualquier otra barbaridad que al ser humano se le pueda ocurrir. Todo era justificable para machacar a la muchacha.

Entonces, en estos momentos en los que me paro y observo el mundo, pienso: “¿Para qué correr tanto? ¿Por qué tenemos que hacer las cosas tan rápido, bajo una constante presión y sacar resultados casi de inmediato?”

Hemos llegado a un punto en el que vivimos en una carrera, bajo la falsa ilusión de que corriendo llegamos antes. ¿Queréis saber que pienso? Pues habéis acertado. Es mentira.

Con esto no quiero decir que correr esea malo y que debamos movernos a ritmo de tortuga. Al contrario. Creo que todo tiene su velocidad. Hay momentos en los que hay que ser como un relámpago y otros, en los que hay que elogiar a la lentitud.

Me explico. Si vas por una carretera y conduces a dos cientos kilómetros por ahora, hay una probabilidad bastante elevada de tener un accidente. Si conduces a cuarenta, es probable que estorbes y que también lo provoques. No confudamos esto con que ir a la velocidad de la vía es lo correcto (si no, llegamos a la misma paradoja anteriormente descrita, pues si todos van a dos cientos y tú no, deberías adaptarte a esa velocidad).

En cambio, si viajas una velocidad que el estado de tu vehículo, condiciones de la vía, meterología, etc., te lo permita, puedes llegar a buen puerto de la manera más rápida posible.

La idea que quiero resaltar con todos estos ejemplos es que antes de realizar una tarea y nos dé por correr, debemos plantearnos si realmente merece la pena. Como bien sabido es, puede ser que uno viaje a dos cientos, pero quizá su coche y habilidad se lo permita, pero tú, ¿realmente crees que puedes ir a esa velocidad?

El grado de velocidad no determina el grado de eficiencia. En la vida, hay momentos para todo. Ciertas tareas requieren de una concentración y un tiempo, mientras que otras requieren moverse a la velocidad del rayo. Cuál es la adecuada, solo lo podrán determinar las circunstancias y la persona. No obstante, no hay que caer en la trampa de que correr siempre, es sinónimo de ser eficiente y eficaz.

Espero que os haya gustado esta reflexión.

Desconocimiento de la importancia del conocimiento

Hace unas semanas escribí un artículo acerca de por qué es tan importante, desde mi punto de vista, el conocimiento. Hoy quisiera retomar el tema porque estoy percibiendo algo que me perturba. Y mucho.

Llego a un lugar, sea el trabajo, la biblioteca o el gimnasio. Cualquier sitio me vale. En un momento dado hablas con la gente y deseas hablar de un tema profundo e intelectual. En mi caso, adoro los temas de política, economía, psicología, deporte…

A mí, me gusta llegar al fondo del asunto cuando hablo. No solo eso, sino que además, soy una persona muy curiosa a la que le encanta aprender cosas nuevas. Quien haya visitado mi casa y mi estantería verá que parece una pequeña biblioteca con una gran cantidad de libros de diferentes temáticas.

Cuando aprendo algo, me gusta que el conocimiento que adquiero me permita desarrollar una habilidad y espero usarla en el futuro. Por ejemplo, hace tiempo estudié por mi cuenta para el examen de nivel C1 de inglés, ese tan conocido como el Certificate of Advanced English. Tras mucho esfuerzo lo aprobé. Hoy en día me siento muy orgulloso de ello. Gracias a eso, puedo acceder a libros que no están traducidos al castellano o al catalán, por lo que mi experiencia lectora se enriquece a niveles inimaginables.

Por desgracia, percibo que no todo el mundo es igual. Sin afán de criticar a nadie, pues cada uno vive su vida como le da la gana, noto cómo la gente no estudia o adquiere conocimiento con el fin de obtener una habilidad, sino por su obligatoriedad. Me explico. Volviendo al tema del inglés, hablo con personas que, como yo, hicieron en su día el examen y aprobaron. En sus caras, el orgullo de haber obtenido un título de tal magnitud se refleja como si cada célula de piel estuviera constituida por minerales preciosos. Simplemente, brillan.

Yo, que soy un poco cabrón (disculpad el vocablo) en este sentido, me gusta retar a la gente y probarlos. Entonces, intentas entablar una conversación en la lengua de Shakespeare y… ¿qué ocurre?

Efectivamente. Muchos obtuvieron el título, dejaron de usar lo que aprendieron y se olvidaron de buena parte de la lengua. Si bien, algunas personas realmente lo han seguido usando en el día a día, la mayoría cumplieron su objetivo y mostraron su glorioso título en entrevistas de trabajo, a amigos, etc.; pero que por falta de práctica, no son capaces de demostrar su inglés en una situación real.

De nada sirve invertir un tiempo en algo que después no vas a usar. Si bien los títulos son permanentes, los conocimientos y las habilidades se olvidan por el desuso. Esto es una pena, porque a veces uno dedica años para obtener un título para luego desaprovecharlo. Está bien, admito que algunos estudian por placer y cuando logran aprobar un examen importante, pasan a otra cosa. De hecho, conocí a un jefe de estación de tren que con cincuenta años había acabado cinco carreras. Simplemente, lo hacía por placer. Todo un ejemplo a seguir.

El conocimiento hoy en día está infravalorado. Hemos limitado tal preciado recurso a reflejar en un papel que un día hicimos un examen, demostramos que sabíamos la teoría (a través del vómito de conceptos) para luego dejarlos olvidados en una esquina de nuestra mente.

Lamentablemente, desconocemos la importancia de aprender algo. En su definición más simple, aprender no solo nos permite obtener nuevas habilidades o ser más eficientes en lo que hacemos. Es mucho más. Como personas, nos hace más sabios y comprensivos. Nos acerca al mundo y nos permite disfrutarlo más.

¿O no es de sabios comprender que ese compañero tuyo tan borde es así por un trauma de su infancia, como a veces nos ayuda a entender la psicología?

¿O no es valioso saber que si un rayo cae en la arena, esta se convierte en cristal, como enseña la física?

O algo más sencillo, ¿o no nos ha valido la pena aprender operaciones aritméticas como sumar y restar, en la gestión económica de nuestras vidas?

Desde mi punto de vista, no hace falta obsesionarse con aprenderlo todo (eso es imposible), pero sí valorar aquellas cosas que debemos aprender y entender por qué debemos hacerlo. Porque, para mí, estudiar cinco años para un examen de inglés, para luego desperciar el uso de esta lengua, es mejor dedicar a ese tiempo a otras tareas más productivas para nuestras vidas.

Espero que os haya gustado.

El poder de los introvertidos

Estimados lectores:

Por fin veo la luz al final del túnel. Llevo desde septiembre inmerso en mi Trabajo de Fin de Grado. Apenas he tenido tiempo para leer y aún menos, escribir.

Por fortuna, he podido encontrar algunos libros interesantes durante estos meses además de los requeridos para mi disertación. Uno de ellos, lo encontré por casualidad durante mis vacaciones en Nueva York. Visitaba la ciudad durante el frío mes de noviembre. Recorríamos las avenidas cercanas a Times Square hasta que llegamos a Bryant Park. Allí había una pista de hielo (más grande que la del Rockerfeller, por cierto), donde los neoyorquinos se deleitaban patinando en círculos.

Al lado se encontraba la biblioteca pública. Cuando tuvimos la oportunidad entramos a visitarla. Como no, acabé entrando en una tienda de libros y allí estaba esa obra que me llamó la atención desde que vi la portada a lo lejos.

El libro se titula Quiet: The Power of Introverts in a World That Can’t Stop Talking, de la autora Susan Cain. Al leer de qué trataba me di cuenta de por qué sentí que contenía algo especial. Le tomé una foto y adquirí la versión ebook en Amazon. En cuanto empecé a leerlo, comprendí muchas cosas sobre mí mismo y sobre el funcionamiento del mundo.

Una de las razones por las que me llegó tanto al alma fue descubrir, entre otras cosas, por qué escribo o por qué me comporto de una u otra manera. Me explico. Me considero y me consideran introvertido. Ese podría ser uno de los motivos por los que me gusta escribir. Según este libro, los que somos así nos expresamos mejor por escrito. También disfrutamos de la soledad y solemos vivir dentro de nuestra cabeza.

Además de cosas que ya sé, pues soy así, lo que más me gusta es el análisis que hace este ensayo sobre nuestra forma de pensar. Somos un tipo de persona más reflexiva, que se plantea cuestiones más profundas y percibe aspectos que los extrovertidos no. Con esto no quiere decir que seamos más inteligentes, ni mucho menos. Solo nos comunicamos de manera diferente.

Al principio me sentía terrible por querer pasar buena parte de mi tiempo libre en soledad. Me sentía antisocial. De hecho, hay gente que me acusa de serlo y sí, lo soy a veces, pero pasar tiempo de calidad es para nosotros vital, pues es cuando solemos recargar nuestras energías. Lo peor de todo es que vivimos en una cultura en la que ser así está castigado socialmente. Nos consideran bichos raros, por así decirlo. No lo somos, ni mucho menos y gracias al libro de Susan Cain he podido entender que no hay nada raro en nosotros, ni nada malo.

Y sí, amigo o amiga mía, si te sientes como yo, piensa que no eres un bicho raro ni nadie a quien atosigar. Disfruta de tu tiempo a solas después de ver a tus amigos y date el capricho de sentir el silencio cuando lo necesites. Nuestra misión en el mundo es ver, sentir, notar y reflexionar sobre aquellas cosas que los demás no perciben. Disfruta de escribir o de ver una película un sábado por la tarde en tu casa cuando lo necesites y no te sientas mal por ello.

Si queréis saber más de este libro, podéis consultar su página web y autora:

https://www.quietrev.com

Espero que os haya gustado y que algún día podáis leerlo.

Un abrazo.

Lógica de roca VS lógica de agua

Estimados lectores:

¿Conocéis a Edward de Bono? A lo mejor por su nombre no os suena, pero es el creador del pensamiento lateral, una de las técnicas usadas para la creatividad. Este término está de moda a nivel empresarial, sobre todo en los equipos de innovación. A pesar de que la mayoría se dedican a vender humo con el pensamiento lateral, pues no comprenden en su plenitud en qué consiste esta técnica, aprender a utilitzarla ayuda a romper con las barreras del estancamiento cuando se necesitan nuevas ideas. Este post no trata del pensamiento creativo, así que si queréis saber más del tema, pulsad en este enlace para saber más.

Ahora que hemos introducido el tema, pasaremos al objeto central de este artículo. En concreto, nos vamos a centrar en otro concepto definido por el mismo autor: la lógica de roca y la lógica de agua.

Si habéis leído las noticias, os habréis dado cuenta de la gravedad del conflicto existente entre Cataluña y España. Sin entrar en debates políticos, utilizaré este ejemplo para explicar la diferencia entre la lógica de roca y la de agua.

Lógica de roca

Una de las obras de Edward de Bono, I am right, You’re wrong, nos explica el concepto entre ambos tipos de lógica.

La lógica de roca consistiría en un tipo de pensamiento estricto e inalterable. Como dice su nombre, es como el de una roca. Ejemplo con el tema actual de política:

“Si no eres independentista, eres un fascista español.”

“Si hablas catalán, odias España.”

“La ley es la ley y se debe cumplir. Punto final.”

Y un largo etcétera.

¿Os suenan estas frases? Se repiten constantemente en los medios. Si os habéis fijado, este tipo de afirmaciones tan estrictas están provocando conflictos entre diferentes grupos de personas, entre ellos amigos y familiares.

No os penséis que esto solo ocurre con el conflicto actual. Desde tiempos inmemoriables, este tipo de pensamiento ha estado presente en nuestras vidas. De hecho, se ha trasladado a la informática, que toma valores de verdadero o falso. También existe en muchos idiomas y es presente en nuestro vocabulario diario. Ejemplos:

  • Blanco o negro.
  • Verdadero o falso.
  • Listo o tonto.
  • Etc.

Según este autor, este tipo de pensamiento proviene de la lógica griega. Es la forma del pensamiento deductivo y también la causa de los grandes males de la humanidad. Por esa razón he introducido el tema con el conflicto existente entre España y Cataluña. Por suerte, la evolución de la sociedad está rompiendo con esta forma de pensar tan dañina y está dando lugar a otra más sana.

Lógica de agua

La lógica de agua es una forma de pensamiento más flexible, adaptable a las circunstancias y, además, permite muchos escenarios posibles. Según Edward de Bono, suele ser presente en la poesía y la música, pues se utilizan palabras de cualquier tipo para describir una emoción.

Como se ha mencionado con anterioridad, este tipo de pensamiento permite aceptar diferentes puntos de vista. Siguiendo con el ejemplo anterior, las personas que han aplicado una lógica de agua piensan así:

  • Me siento tanto catalán como español.
  • Hablo catalán, pero me siento español.
  • No hablo catalán ni español, pero apoyo la independencia.
  • Mi familia, desde el origen de los tiempos, se siente catalana y no española, pero no apoya la independencia.
  • Soy independentista y creo que debo votar el 1-O. Mi pareja no se siente así y prefiere no votar y ser fiel a la ley. A pesar de ello, nos vamos a casar y a tener hijos el mes que viene.

Estos ejemplos que pongo son formas de pensamiento que, por fortuna, cada vez son más frecuentes.

Gracias a la lógica de agua, las diferentes perspectivas son mejor aceptadas, pues permite comprender que existe una escala de grises.

El reto

Hay que reconocer que muchas veces nos cuesta aceptar las diferentes opiniones de los demás. Yo soy un claro ejemplo. No obstante, considero que para progresar en el ámbito personal y familiar, uno debe aprender a romper con la lógica de roca y pensar a través de la lógica de agua.

En este artículo, he usado un tema político que está haciendo mucho daño a ambas regiones, solo por el simple hecho de no saber aceptar otras formas posibles de convivencia, así como ideologías.

Aplicado al ámbito profesional, por ejemplo, en el tema de la escritura, existen muchos conceptos que obligan al autor seguir unas pautas en concreto para elaborar una obra. Una de ellas es el viaje del héroe, utilizada con frecuencia en el cine y en la escritura. Muchos autores, incluso, no son conscientes de que la usan.

¿Por qué debemos usar la misma estructura siempre?

¿Por qué debemos ceñirnos siempre a un mismo género? ¿Nos convertiremos en peores autores si escribimos en varios?

¿Por qué el escritor que se dedica a la novela erótica solo busca el sexo para vender?

Estas preguntas proceden de afirmaciones vistas en las redes sociales. Se tratan del pensamiento a través de la lógica de roca y son claramente dañinas.

De acuerdo, seguir unas pautas y unas estructuras en concreto nos ayudan a avanzar. No hay nada que discutir en esto. No obstante, considero que lo primordial es aprender una manera de hacer las cosas que nos pueda resultar cómoda y, luego, pensar cómo mejorarla a través de la innovación y el pensamiento lateral.

Cuando decidimos realizar las cosas de manera estricta, nos estancamos en un flujo de pensamiento que no permite la innovación. En cambio, si aceptamos trabajar la lógica de agua, podremos descubrir nuevas perspectivas que nos ayudarán a inventar nuevos métodos.

Para finalizar, el consejo que os doy es seguir al mismo Edward de Bono y practicar el humor. ¿Por qué? Porque el humor refleja la lógica de agua y nos permite ver las cosas desde diferentes perspectivas, así como desarrollar el pensamiento lateral.

Así que, si se te ocurre un chiste, por muy malo que sea, explícalo o intenta inventarte alguno. Verás cómo a medida que pase el tiempo, serás capaz de generar más ideas y avanzar tanto a nivel personal como profesional.

 

 

El conocimiento es poder

Estimados lectores:

Si estás leyendo este post, será quizás porque te haya llamado la atención el título. No es difícil acertar de qué tratará este artículo antes de leerlo, pero creo que merece la pena hablar del tema.

¿Por qué el conocimiento es poder?

Con poder no me refiero a que te conviertas en un líder indiscutible que tenga su propio trono, con muchos sirvientes a tu cargo y grandes cantidades de dinero. No, ni mucho menos.

El conocimiento es un tipo de riqueza muchas veces poco valorado por la humanidad. ¿No me crees? Dime, ¿cuántas veces has evitado estudiar o leer sobre temas en concretos? A lo mejor eres como yo y te distraes cuando una mosca pasa por delante de tus narices, pero la verdad, los que somos curiosos gozamos de una habilidad que, bien aprovechada, puede garantizarte la supervivencia en este mundo tan complejo.

Me embarqué en el mundo de la escritura hace dos años. Cuando escribí mi primer libro, recibí varias críticas negativas con base en algunos errores que había cometido, sobre todo gramaticales. Sí, me sentó mal e incluso me replanteé abandonar. Me comentaban constantemente que debía usar correctores, que debían diseñarme la portada o incluso que mi libro era aburrido. Bueno, también recibí críticas positivas de varias personas. Al fin y al cabo, cada uno tiene sus gustos. ¿No?

En cuanto a las críticas recibidas, algunas eran ciertas. Cometí ciertos errores que podían evitarse, pero, ¿sabéis qué? Aprender de ellos me hizo más sabio, más poderoso.

Me volví más poderoso porque aprendí aspectos de la lengua española que desconocía. Gracias a aquella experiencia, decidí invertir una parte de mi tiempo en mejorar a escribir (y sigo haciéndolo). Con el pasar de los meses, he notado mejoría.

En la escritura, es conveniente durante el transcurso del viaje apoyarse en personas más experimentadas que uno mismo. No importa si las contratas o simplemente te echan un cable. Lo que importa es que no dejes en sus manos todo tu proyecto. Esto es aplicable a otros ámbitos de la vida.

¿Por qué? Muchos escritores solo escriben y confían sus obras a los correctores. Creo que es conveniente dedicar un tiempo a la formación en cualquier aspecto: lingüística, por ejemplo. Como he mencionado antes, yo lo hago.

Cuando aprendes, ganas en criterio, sabiduría y también en ignorancia. Esta última es crítica. Cuanto más consciente es uno de aquello que desconoce, más se replantea las cosas. El regalo de aprender es maravilloso.

Aprender y adquirir conocimiento nos permite vivir con más libertad. ¿Os ha pasado alguna vez que alguien os ha intentado engañar y gracias a vuestro conocimiento no lo ha conseguido? Gracias a ello, hemos evitado situaciones lamentables.

Esto es aplicable a cualquier ámbito de la vida. Aunque parezca absurdo, si tienes un amigo agricultor que te quiere explicar cómo distinguir el melón bueno del malo, deberías escucharle. Cuando vayas a comprar, verás cómo tu criterio ha mejorado y serás capaz de hacer una mejor elección.

¿Cómo adquirir conocimiento?

Desde siempre, nos han enseñado que para adquirir conocimiento hay que leer. Eso es verdad, pero también mentira.

No todos los libros enseñan cosas útiles, pero sí diferentes puntos de vista. Leer nos permite ampliar nuestros horizontes y ver las cosas desde otra perspectiva. Podrás ser capaz de ver en las sombras. Sólo hay que saber distinguir entre aquellos que nos aportan algo de valor en nuestras vidas y cuáles no. Esto ya es un tema subjetivo, pues cada uno elige lo que resulta más útil.

Sin embargo, para mí, la mejor manera de adquirir conocimiento es escuchando a los demás. A lo mejor tienes un doctorado y crees que no necesitas la opinión de un barrendero. Si así lo crees, estás totalmente equivocado. Lo siento. Tener estudios no te hace más sabio.

El verdadero conocimiento se encuentra en todos lados: en los libros, en las personas, en las películas, en la naturaleza, etc. Solo se necesita una cosa: mantener la mente abierta.

Existe un tipo de ser llamado “creativo”, que suelen presumir de generar buenas ideas y, encima, útiles. Algunos trabajan en publicidad y otros como coach. Dejando a un lado mis opiniones acerca de ellos (algunos no admiten otros puntos de vista, por lo que, no sé cómo alcanzan a ser “creativos”).

No obstante, tras esa venta de humo que te aportan, existe un buen consejo que deberíamos aplicar: para generar nuevas ideas, el conocmiento es necesario.

Si eres escritor, te habrás dado cuenta de que a medida que lees a otros autores, artículos sobre diferentes temas, etc., se te habrán ocurrido nuevas ideas para aplicar a tus historias y enriquecerlas. ¿Te has dado cuenta de que has creado mundos más realistas, personajes más humanos e incluso creado una sociedad compleja con una historia?

Pues ya sabes, amigo. Si quieres avanzar en la vida, abre tu mente y aprende cuánto puedas.

Un abrazo.

La piratería: enemigo común

Estimados lectores:

Mientras voy leyendo algunas obras facilitadas por autores independientes, al mismo tiempo que realizo mi Trabajo de Fin de Grado, voy explorando la web en búsqueda de una inspiración, de ideas sobre cómo formar mi marca personal de autor, que por el momento se encuentra dormida.

El otro día entré en un grupo de Facebook de literatura, en el cual, uno de los miembros se atrevió a preguntar por webs de descarga de libros gratuita. No especificó si quería libros de dominio público o privado, pero yo, escritor emergente, no pude resistir la tentación de soltarle un moco con una simple pregunta. A continuación, recibo una respuesta que me tumba al suelo solo por su osadía. Aquí os dejo la conversación:

 

piratas.JPG

Eso que pongo yo de «me indica que la web es legal» en mi respuesta, se refiere a que una usuaria puso un web de descargas legal, es decir, de libros de dominio público. Ejemplo: El Quijote.

Pues bien. Si os fijáis en lo más horroroso de esta conversación, no es la respuesta tan maleducada que me dan en la que se me acusa de trabajar para una editorial (algo muy curioso porque soy escritor independiente y encima soy contable de una farmacéutica), sino en el número de likes que recibe él y los que recibo yo.

Sí, como podéis ver, él recibe más que yo. En conclusión, parece que los lectores apoyan más la piratería (o eso, o es que les ha parecido divertida la forma en que me replica). No obstante, una persona sale en mi defensa y otra defiende el hecho de que un sitio que permita la descarga gratuita, este vale la pena.

Para más inri, el otro día en mi trabajo me preguntaron cuándo llevaría mi libro impreso. Yo, ilusionado, respondí que en pocas semanas recibiría el pedido por parte de la editorial Círculo rojo. A continuación, uno me pregunta:

—¿Nos dejarás el libro para hacernos fotocopias?

Me quedé con cara de póquer ante tal intromisión. Cuando recobré la cordura, defendí el hecho de que iba a cobrar por el libro, que para eso me lo había currado.

Defender mi terreno me provocó una discusión con varios compañeros. Ellos alegaban que no me lo pensaban comprar, pero sí fotocopiar, que a cambio ellos hablarían de mi libro para que otros lo adquirieran. Contesté que la cosa no iba así. Ellos, ofendidos, me acusaron de que así no iba nunca a darme a conocer como escritor, que yo era un tacaño y que solo me importaba el dinero. Entonces, formulé la siguiente pregunta con un gran contenido lógico:

—Cuando tú trabajas, ¿esperas un sueldo a final de mes o trabajas gratis si tu jefe piensa que así debe ser?

Mis compañeros se me quedaron mirando fijamente, como si no comprendieran la naturaleza de mi pregunta. Tras una breve pausa, finalmente replicaron:

—Pero lo tuyo no es trabajo. Es un hobby. Los hobbies no se cobran.

En fin, no sigo con la historia porque acabé cabreado y «sin razón».


 

A ver. El tema de la piratería. Para quien no lo entienda, vamos a dejar claro un punto: el trabajo se retribuye.

Sí, hay escritores que disfrutan escribiendo gratis, así como cantantes, pintores, fotógrafos, etc. Hay gente que lo hace porque se siente genial. Tengo una amiga que se dedica a hacer tatuajes y solo cobra por los materiales a sus amistades. Nada más. Es algo que respeto muchísimo, pues cada uno es libre de elegir cómo difunde sus obras.

No obstante, quien lo desee, también tiene derecho a percibir un dinero por vender un libro. De acuerdo, podríamos entrar en el debate sobre si algunos precios son altos y abusivos o no, pero eso es otro tema y ya depende de las leyes de oferta y demanda. Si un escritor decide establecer un precio alto por su obra, ¿crees que tienes derecho a descargártela ilegalmente? No. Simplemente, no la compras y él ya decidirá si ajusta su precio o no, que para eso se inventó la ciencia económica y el márketing.

Si tú te vas al súper y ves la carne más barata que en otro lugar, ¿dónde la compras? En el lugar más barato, porque para eso existe la competencia, pero no la robas (a no ser que tu familia se muera de hambre, aunque ahí tampoco entraremos en discusión).

Pues esto es igual. Cuando escribimos, invertimos un tiempo en desarrollar una obra. A veces hasta 300 horas o más, según el tipo y tamaño de libro. Existen unos costes y, luego, un valor añadido que entenderemos que es la creatividad que aporta el autor a la obra, así como su calidad.

No es una reivindicación. Es un derecho que creo que no es para nada abusivo querer defender el valor de la creación, así como la decisión de cada autor. Con esto no quiero decir que si un autor deja su obra a un precio reducido o de forma gratuita se esté infravalorando. Al contrario. Hay quien lo cree, pero yo no.

Lo que sí pido es más respeto por los autores. La piratería no perjudica solo a las editoriales, sino que las verdaderas víctimas acabamos siendo los escritores, los músicos, científicos e incluso vosotros mismos. Así fomentamos la idea de que el trabajo no debe retribuirse, y creamos un ambiente de abusos por parte de los que realmente tienen el poder econónomico.

Saludos.
 

 

 

Reseña de Por 13 razones

Estimados lectores:

Hoy quiero hablaros de un libro que me ha marcado.

Mucho.

Bueno, no ha sido realmente el libro. Todo empezó con la serie de televisión. A no todo el mundo le pasó, pero a mí me enganchó a la primera. Luego me leí el libro y quede impregnado por el mensaje.

Tanto, que me di cuenta de lo que quería escribir.

Ficha del libro

13 reasons why

 

Título: Por 13 razones (13 reasons why)

Autor: Jay Asher

Género: Desarrollo y cuestiones personales

Para adquirir este título, pulsa aquí

 

 

 

Sinopsis (extraída de Amazon)

No puedes poner freno al futuro.

Ni reescribir el pasado.

La única forma de revelar los secretos es… darle al «Play».

Una caja, trece caras de casete, trece culpables y una víctima.

Apenas han pasado dos semanas desde el suicido de Hanna, cuando Clay encuentra una misteriosa caja en la puerta de su casa. La caja contiene unos casetes que serán el comienzo de un perverso juego que involucrará a todos los responsables de la muerte de Hanna.

Reseña

Como decía al principio, este libro me ha golpeado duramente en la cabeza. Soy de los que creo que este mundo necesita un cambio a mejor, que la crueldad de las personas se extiende como un cáncer en esta sociedad cada vez más fría. Sí, es una visión un poco tétrica, pero así veo las cosas.

Este libro me ha enseñado el impacto que pueden tener nuestras acciones en la vida de otras personas. A lo largo del libro y de la serie, Clay, el protagonista de la historia, escucha las 13 cintas de casete que recibe y averigua por qué Hanna decide tomar la decisión de quitarse la vida.

Después de ver la serie y leer el libro, reflexioné sobre el tema que quería mostrar el autor, Jay Asher. A veces no nos damos cuenta, pero cuando criticamos, atacamos a los demás, sea por envidia o porque tenemos miedo, nuestras acciones pueden literalmente arruinar la vida de una persona.

Todavía no lo he vivido de manera exagerada, por fortuna. No obstante, debo decir que muchas son las vidas que se echan a perder por el trato que se recibe por parte de los demás. En el mundo de la escritura, por ejemplo, verdaderos talentos dejan la pluma en cuanto un imbécil se dedica a destruirlos moralmente. De este último punto me he quejado en Facebook a más no poder.

No solo lo veo en el mundo de la escritura. Lo veo también en la oficina, donde las puñaladas están a la orden del día. ¿Quién no ha recibido una bronca por algo que no ha hecho porque otro no ha sido capaz de responsabilizarse por sus acciones y, le han encalomado un marrón que no era el suyo?

Volviendo al libro, vemos cómo la autoestima y la vida de Hanna se destruye poco a poco por las acciones de los demás. Si bien, ella podía haberse enfrentado a algunas situaciones, llegará un momento en que su decisión no tiene marcha atrás.

Es un libro muy fácil de leer. Me lo he leído en inglés y el vocabulario es muy sencillo. Además, cada cinta es un relato que nos enseña un aspecto concreto que nos hará reflexionar y ver la evolución en Hanna hasta que decide quitarse la vida.

En cuanto a mí, me ha mostrado qué camino debo tomar en el mundo de la escritura. Creo que hay muchos temas que se nos pasan por alto y que, como sociedad, no nos damos cuenta del mal que hacemos hasta que las cosas ocurran. Por eso, quiero escribir acerca de estos «temas» que tanto nos dañan.

Al final, por culpa de nuestras acciones, las víctimas de verdad acaban siendo los demás.

No quiero entrar en rumores, ni en juegos sucios. No quiero atacar a una persona. No quiero arruinarle la vida a nadie.  Sólo quiero vivir mi vida, así como otros quiero que vivan la suya.

Es una novela recomendada al 100%. Es de las mejores que he leído.

Este libro te gustará si…

  • Si tienes hijos y te preocupa mucho su educación y el tema del bullying.
  • Si te gustan los temas de autoayuda.
  • La ficción contemporánea y libros fáciles de leer.

Espero que os haya gustado.